domingo, 4 de octubre de 2015

Entretanto...

Volcancillo es una ruta ya conocida por mi, así que dejé los nervios guardados en un cajón e invité a mi hija quien accedió feliz de acompañarme en esta loca aventura.

Una amiga, compañera de este Reto Pico, suele decir cada vez que se hace mención de Volcancillo, "Volcancillo es un panquesito" refiriéndose a lo fácil del ascenso. Ya encumbré en una ocasión y no me pareció nada fácil, pero después del cerro de los Metates, y de haber encumbrado esta segunda vez comencé a dudar de mi percepción.

Sin embargo con todo y todo me demandó mucha energía, terminé agotada y con las piernas doloridas. Entretanto, hay que seguir entrenando, se avecinan trayectos más largos y más complicados.


Fotografía Juan José Mora Remes

Volcancillo



Volcancillo es la próxima salida programada para el 11 de octubre.

Es un volcán monogenético, significa que se generó en un solo proceso eruptivo se localiza al NE del Cofre de Perote. Saliendo del Puerto de Veracruz se encuentra unos cuantos metros después de Toxtlacuoaya, Las Vigas, Veracruz.
Con una altura aproximada de 2780 MSNM.






Extraido el 4 de octubre de 2015 desde: http://cdigital.uv.mx/bitstream/123456789/9648/1/02GEOLOGIA.pdf

Extraido el 4 de octubre de 2015 desde: http://www.volcanesdecanarias.com/index.php?option=com_content&view=article&id=54&Itemid=118&lang=es

viernes, 2 de octubre de 2015

Primera cumbre Cerro de los Metates. 365 MSNM

La cita fue el pasado domingo veintisiete de septiembre a las siete de la mañana en el parque Zaragoza. Llegamos: Andrés, Juan, Ana, Yair, Roxy, Mónica , su primo y yo, salimos en 3 vehículos rumbo a Cardel, en un punto del camino paramos brevemente, recogimos a Gaby y continuamos el camino. Pasando la caseta de Cardel en la primer gasolinera también nos detuvimos rápidamente en donde Fernando nos esperaba para continuar el viaje, en ese momemento eran ya cuatro los vehículos.

Viajamos por espacio de treinta y cinco minutos y llegamos a nuestro destino el  Cerro de los Metates, bajamos de los automóviles en donde nos recibió una señora quien nos cobró a cada uno $10 pesos por usar el baño y el estacionamiento. Ahí nos aplicamos repelente, estiramos y calentamos un poco el cuerpo para emprender el camino.

En un par de ocasiones había visitado la zona arqueológica en carro, conocía lo accidentado del terreno, así que debo confesar que iba aterrada, soy poco deportista y además traía una lesión en el talón izquierdo del pié.

Caminamos unos metros al lado de la carretera antes de introducirnos en la selva, en seguida atravesamos un potrero y comenzamos el ascenso. Inmediatamente la montaña me desconoce y me empieza a faltar el aire, comienzo a respirar con la boca cerrada  y poco a poco el cuerpo comienza a calentarse y a adecuarse al terreno, en breve me quedé atrás del grupo.  Me preocupaba atrasarlos, la media de edad del grupo es de 28 años aproximadamente, El guía regresa por mi y toma la decisión de que debo ir adelante con él y así fue. Un paso a la vez, me indicaba en donde apoyar pies y manos, y arriba y adelante. De repente el camino se hizo de  rocas que escalar junto con telarañas y arañas que esquivar. Mientras andábamos bebíamos agua, solía detenerme a respirar o pensar como subir el siguiente obstáculo. En una ocasión apoyé el pie derecho y literal sentí como se lo tragó la tierra, para sostener el peso, tense la pierna izquierda y alguien tomó mi mano para mantenerme, cuando encontré el punto de equilibrio  me impulsé y salí del hueco. Siempre hubo un brazo a quien sujetar, una mano que asir, un hombro para apoyar, una pierna para impulsar y una voz de aliento que escuchar. Esta vez mi agotado cuerpo no alcanzó la cumbre pero llegué más alto de lo que pensé. Mientras los jóvenes encumbraban, los esperé observando el paisaje de la Villa Rica y las aves rapaces al tiempo que el cuerpo se enfriaba y empezaba a percibir el dolor.

El des-escalar también tuvo cierta agudeza sobre todo en esa piedra horizontal la cual casi logra hacerme llorar y esa planta que accidentalmente toqué con la mano derecha y sentí al instante un choque eléctrico, el cual hizo reír a los jóvenes quienes entre broma decían había sido un choque de energía pues me notaron mas activa después de él. No cabe duda que la montaña mueve dentro de cada quien un sin fin de emociones las cuales al reconocerlas nos liberan y nos alimentan el alma.

Una caminata de hora y media, terminó siendo de tres horas. Regresé mas que raspada, adolorida, con el pantalón roto y  una garrapata prendida a la piel; con el espíritu renovado, con nuevos amigos en el corazón, con alegría en las venas y sueños que alcanzar.










Fotografías Juan José Mora Remes


Quiahuiztlán, Cerro de los Metates


Quiahuiztlán es una zona arqueológica y antigua ciudad totonaca en el Estado de Veracruz, México. Se ubica en 19°35' latitud Norte y 96°18' longitud Oeste en el municipio de Actopan sobre el Cerro de los Metates cerca del Pueblo costero de Villa Rica.

El nombre del sitio es de origen náhuatl, se compone de "Quiahui", lluvia y "tlan", lugar; es decir Quiahuiztlan o Quiahuixtlan significa "El lugar de la lluvia". El sitio se encuentra sobre el Cerro de los Metates, llamado así porque en él se han encontrado muchos pequeños metates enterrados.

El ecosistema de la zona es sabana tropical, entre la vegetación existen cactus, arbustos y algunas plantas con propiedades medicinales. El Cerro de los Metates se encuentra en la llamada Faja de Totonacapan que limitada al Norte por el río Nautla y al Sur por el río Actopan.

Este cerro de paredes pronunciadas y manchadas de matorrales y yerbas, es utilizado para la práctica de la escalada en roca. El panorama visual a medida que se gana altura es espectacular. El nivel de la escalada está entre 5.6 y 5.8 en lo general.

Extraido el 02 de octubre de 2015 desde:
http://turismo.mexicoxp.com/veracruz/art-QUIAHUIZTKN_VERACRUZ-725.html

Extraido el 02 de octubre de 2015 desde: 
https://es.wikipedia.org/wiki/Quiahuiztl%C3%A1n